domingo, 2 de diciembre de 2012

EL PALACIO SUMERGIDO. LA CISTERNA DE JUSTINIANO


A pocos metros de Santa Sofía existe una de las mayores atracciones turísticas de Estambul. Popularizada por una película de la serie de James Bond, es un espectáculo verdaderamente fascinante.
Posiblemente su origen fuera tardo romano (en tiempos del propio Constantino, fundador de la ciudad) bajo la basílica del foro (de ahí su nombre).
Sin embargo la obra debió arruinarse tras la revuelta Niká, y será, una vez más, Justiniano su pormotor.

Con ella conseguía un fin estratégico: mantener amplias reservas de agua para el palacio imperial, pudiendo así mantener cualquier tipo de asedio.

Arquitectónicamente recoge modelos paleocristianos (filas paralelas de largas naves sustentadas sobre columnas), con algunos detalles típicos de Justiniano que ya hemos podido ver en Santa Sofía y Sergio y Baco (capiteles corintio trepanados con cimacio, bóvedas de arista realizadas con ladrillo...)

En la obra se utilizaron materiales anteriores y son especialmente famosas las cabezas de Medusa, probablemente utilizadas con fines apotropaicos (defensores mágicos), girando su cabeza para impedir su mirada asesina.

A la magnificencia de la construcción hay que unir la espléndida ambientación (lumínica, acústica) que produce mágicos efectos de las columnas reflejadas en un pequeño nivel de agua controlado


No hay comentarios:

Publicar un comentario