lunes, 14 de diciembre de 2015

EL REFECTORIO DE SANTA MARÍA DE HUERTAS


A mi juicio es el mejor refectorio (comedor comunal) de la arquitectura cisterciense que ya analizamos aquí, y su elegancia y diafanidad sólo es comparable con la Sainte Chapelle parisina.

Según Lambert, será edificado bajo el patrocinio de  Martín Muñoz de Finojosa entre 1215 y 1225.

Frente a otros modelos tradicionales (que se repiten en el mismo monasterio en el dormitorio de legos) se abandonan las columnas centrales para crear una nave única, verdaderamente magnífica en sus proporciones y diafanidad.

Dormitorio de legos. Santa María de Huerta

Para ello recurre a las tradicionales técnicas cistercienses a las que dota de una especial esbeltez.
Lambert habla de dos momentos constructivos
El primero hasta media altura, que incluiría los elegantes vanos alancetados (y profundamente abocinados) que relaciona con el de Saint-Michel.

En él se encuentra una asombrosa escalera creada en el propio espesor del muro (que nos asombra, tanto como el abocinamiento de los vanos, ante la ingravidez que destila el conjunto, casi aéreo) que da paso a un  púlpito, reformado en tiempos flamígeros.


 Y no sólo el muro, sino que todo este encanto espacial desvela sus "trucos" en el exterior, con grandes contrafuertes escalonados que se pueden observar en la maqueta del monasterio




Otro segundo maestro se encargaría de las zonas altas, con esas magníficas bóvedas sexpartitas apoyadas en pequeños baquetones que pasan su peso al muro a través de ménsulas (una obra que tendrá fuertes influencias en la zona, como la cabecera de la catedral de Sigüenza o la iglesia de Carabias).






















Bóveda sexpartita
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