martes, 19 de mayo de 2020

CAPILLA DEL SAGRARIO EN SAN MATEO. LUCENA


Dentro de la eclosión rococó de la zona sur de Córdoba, esta capilla del Sagrario constituye otra muestra excelsa.


Diseñada por Leonardo Antonio de Castro y ejecutada entre 1740 y 1772.


Dedicada al sacramento de la Eucaristía, se trata de un espacio octogonal sobre cuatro machones que se resuelven en pechinas sobre las que aparece una bóveda gallonada de tambor calado.





Como en todas estas obras el carácter fundamental de la pieza es su decoración. Sobre un basamento de mármoles polícromos, se estructura toda una tupida red de yeserías, rocallas o estípites (también polícromas) entre las que aparecen esculturas y pinturas.



El ambiente está centrado en torno a un tabernáculo con una imagen de la Inmaculada.



Como ocurría en la Asunción de Priego, la luz (cenital) colabora con la decoración para crear un ámbito sacro, fuera de lo cotidiano, transformado para la oración.




























lunes, 18 de mayo de 2020

LOS CAPITELES DE SANTA MARÍA DE AGUILAR DE CAMPOO

Datados en la segunda mitad del XII (y según Yarza vinculados a los talleres de Carrión de los Condes y el segundo de Silos), este conjunto de capiteles muestran una plástica muy evolucionada y de gran bulto, aunque con fineza en los acabados.
En el primero de ellos nos aparece el Pantocrátor con su mandorla sostenida por los ángeles


























Tras él encontramos el Descendimiento de la Cruz


























Las Marías ante el Sepulcro




















































Un Cristo Varón de Dolores que ya nos está hablando del futuro gótico




















































O un jinete


























En todos ellos la ley del marco se lleva a sus últimas consecuencias, utilizando figuras de canon corto, gran cabeza y ojos prominentes y unas técnicas muy sofisticadas de composición.

domingo, 17 de mayo de 2020

UN PASEO ARQUITECTÓNICO POR DÜSSELDORF


Düsseldorf es una ciudad alemana de tamaño medio que está cambiando radicalmente su paisaje urbano, añadiendo nuevos alicientes a su pasado gótico y modernista.
Os invito a un pequeño paseo por la ciudad.


Basílica de San Lamberto







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sábado, 16 de mayo de 2020

No quiero nuevas leyes educativa; sólo necesito políticos coherentes

¿Cómo voy a pedir a mis alumnos honestidad en sus estudios, exámenes y trabajos cuando roda una expresidenta de una Comunidad Autónoma hizo (supuestamente) que manipularan sus notas de máster?



¿Cómo convencerles que lo público es de todos y, por tanto, algo verdaderamente sagrado, cuando algunos políticos andaluces se habían gastado los fondos publicos en clubes de alterne, cocaína y fiestas?
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¿Cómo hacerles comprender de la importancia de cumplir la ley como la forma más alta de democracia con presidentes como el de Cataluña practicar la desobediencia de la ley con tal intensidad que pronto la convertirán en deporte olímpico?


Realmente no necesito reformas educativas. Me conformaría con políticos que, si no son capaces de dar ejemplo y convertirse en símbolos de lo que debería hacerse, al menos no crean toda esta cantidad de inmoralidades que podríamos seguir refiriendo en todos los partidos y escalafones de gobierno.


Lucas Corralejo, el sabio



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jueves, 14 de mayo de 2020

SUSANA SOLANO. (1) Jaulas


 No me gusta hacer literatura de mi trabajo, ni me gusta explicar dónde empiezan y dónde acaban las obras. No quiero expresarlas como algo cerrado y prefiero la ambigüedad. De ahí esta resistencia, porque en realidad la historia es el entrecruzamiento de experiencias y sueños. Relatos de fugas, de incapacidad, de conflictos, de articulaciones y de gentes. El discurso como interferencia.

























Unas de las señas más personales de Susana Solano es la aparición de la malla metálica, un material profundamente ambiguo que le va a permitir la realización de esculturas en donde el vacío es atrapado (visualmente) por dichas mallas (una continuación de la labor arquitectónica sobre el espacio interior de sus maestros como Julio González, Chillida u Oteiza).
Se crean así jaulas en donde lo transparente a la vista se opone a la imposibilidad de penetrar en él. 






















SSe crean así una serie de espacios problemáticos, tan vez traumáticos (por ello me gusta calificarlo como jaulas)
Proclive a una gestión enconada del espacio, habitado aquí por unidades de raíz arquitectónica fraguadas en la retícula más elemental. Hay cierta crudeza en este lugar, una tensión lacerante en el modo en que estas formas cortan y producen espacio. 























Un espacio que tiene una cualidad que se mueve entre lo arquitectónico pero también lo doméstico, minimal en su desarrollo visual pero profundamente subjetivo en su contemplación (a la manera posminimal pero también posmoderna)















































































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miércoles, 13 de mayo de 2020

ACTIVIDADES INTERACTIVAS ARTE SIGLO XIX

                              

                           Un crucigrama sobre el arte del siglo XIX
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                                            UN TEST VISUAL

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AQUELLAS PRADERAS AZULES. Roma es Haendel

DALE AL PLAY Y ESCUCHA ALGUNAS DE LAS ALMAS DE ROMA 





No es Beethoven, pues la épica de sus iglesias se desmorona cuando los estucos se desmoronan tras las lluvias, cuando se avanza por la oscuridad de sus callejuelas en invierno. 

No puede ser Bach, pues ella misma sabe que, por mucho que lo intente con sus trampantojos, el mundo no es perfecto y las matemáticas son una simple poesía.

Ni siquiera Albinioni aunque pueda parecerlo, ni mucho menos el ateo de Vivaldi que vistió de sedas lo que era pura carne y deseos.

Acaso fue Monteverdi, pero eso fue un intento imposible del pasado; y nunca el austero maestro Vitoria que chirriaría ante sus fingidas glorias.
En algún momento de su inacabable existencia soñó con ser Wagner, pero Musolini no tuvo la sensibilidad suficiente para utilizar sin parar sus fanfarrias en vez de subirse al balcón del palazzo Venezia y actuar como una caricatura de sí mismo.

Por todo eso Roma (y no siempre) es Haendel, aunque unas veces son sus juegos acuáticos, otras el Mesías y, en algún atardecer traidor, sus más tiernas arias de opera. 
Tanto Alfonso como Vicenzo lo supieron siempre y por eso cayeron enamorados de ella como se hace de una mujer real, con sus encantos y miles de sombras que no se deben negar, pues acaso en ellas reside su más íntima belleza.

Yo reconozco que antes de mi primer viaje a Italia esperaba mucho más de Florencia o Venecia, pero lo cierto es que Roma fue la que me cautivó desde el primer día y para siempre.
Y no precisamente por el tiempo hecho pedazos de los foros imperiales que más que épica daban una imagen de inabarcable desastre.
Ni siquiera el Vaticano con sus grandezas, acaso precisamente por ellas.
Ni la fontana de Trevi, ya por entonces invadida de turistas.
No. 
Roma es Haendel y miles de iglesias en calles olvidadas por el tiempo y los camiones de limpieza; trozos de esculturas parlantes confundidas en las esquinas y llenas de pintadas.
Es una pasta sencilla con aglio e olio en una osteria fuera de los itinerarios, y cuadros barrocos oscurecidos por las velas.
Son los millones de reliquias que dormitan entre el polvo y mujeres que caminan como funambulistas perfectas entre las caries de sus adoquines.
Eso es Roma, una ciudad de registros en donde la historia se ha ido posando como sedimentos en un valle, desde los emperadores a los nuevos césares vestidos de púrpura, a los centenares de artistas y prostitutas, cortesanas y rameras.
Es la gloria en medio de la decadencia, y los pasados presentes que los turistas pisotean sin apenas darse cuenta que por allí pasó Alarico y predicó con la música San Felipe Neri, florecieron miradas de santos y los más terribles nepotes que coleccionaron arte y malas artes mientras Caravaggio mataba a otro proxeneta como él o Quevedo paseaba su cojera poniendo sus pies en las pisadas que había dejado años antes Cervantes.
Es todo eso y los heréticos soldados suizos que la saquearon por orden del más católico de los emperadores mientras la línea tres del Metro nunca acaba de terminarse jamás, enredada en las profundidades misteriosas del Celio.
Son las catacumbas en donde hay tantos hombres santos como canallas redomados y un enjambre de funcionarios que invaden los bares de mañana para tomarse un ristretto y un panini mientras en las alturas del Quirinal hombres encopetados representan la eterna farsa de gobernar un país que nunca ha tenido otro gobierno que la guerra, la religión o los deseos.

Todo eso es Roma y Haendel
Es la canícula del ferragosto o la tristeza sin medida de sus noches de invierno.
Sus coches eléctricos a los que desciende un cable desde el piso tercero de un antiguo palacio de cualquier condottiero olvidado.
O los gelatti de  Campo dei Fiori,
o las calles secretas que rodean la Via Giulia en donde Borromini se lanzó contra una espada y

Cuántas cosas pueden ser Roma, la ciudad de ciudades decenas de veces destruida y vuelta a construir sobre los propios escombros que son las ceneizas con más memorias del mundo.




martes, 12 de mayo de 2020

CORREGGIO. VIRGEN CON NIÑO


Las múltiples direcciones de la pintura de Correggio  son verdaderamente fascinantes.
En esta obra de la Virgen con Niño, San Jerónimo y Magdalena plantea una composición apiñada y triangular que deriva de algunas investigaciones de Leonardo como la Virgen con Santa Ana y el Niño.
En ella plantea el enlazamiento de las formas hasta convertirlas en una masa única y sinuosa (especialmente en el grupo que forman la Virgen, el Niño y Magdalena) que contrapone a un segundo motivo, San Jerónimo que hace correspondencia con el cortinaje derecho y se une al grupo anterior por medio de la figura del ángel, creando un óvalo cerrado en donde sólo se abren dos espacios abiertos, uno muy cercano (el pequeño trozo de tierra bajo la Virgen) y otro muy lejano (el paisaje, también leonardesco) que generan un espacio que se interseca en medio del grupo central.

Toda una lección de composición múltiples y a la vez conjunta en donde se contrapone la suavidad y exquisitez de algunos rostros con la ironía y el carácter ambiguo de los ángeles o la severidad de San Jerónimo



























lunes, 11 de mayo de 2020

LOS MOSAICOS DE LA MARTORANA. PALERMO



Santa Maria dell'Ammiraglio se divide en dos partes. La más antigua pertenece al sículo normando (al que dedicaremos el post), ampliándose en los siglos XVI y XVII

El monumento se planteaba como una cruz griega con cúpula central en donde se encuentra el pantocrator, los 8 profetas y los cuatro evangelistas.



En los brazos de la cruz aparecen escenas dedicadas a la Virgen María, desde la Anunciación al Nacimiento o la presentación en el templo al Tránsito o Dormición de la Virgen.








Entre ellos aparecen multiplicidad de santos y arcángeles en el resto de los espacios, así como los característicos árboles.
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En cuanto al solado sigue los esquemas cosmatescos pasados por la estética musulmana, como son habituales en la isla.

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