miércoles, 7 de marzo de 2012

EL MUDÉJAR EN ARÉVALO (1)


Resulta fascinante tomar Arévalo como una pequeña excursión de día desde Madrid para encontrarse con una antigua ciudad medieval, con un espléndido mudéjar y un cochinillo espectacular.
Y es que esta ciudad, conquistada por Alfonso VI en 1088, fue repartida en cinco linajes y mantuvo una pujante judería (fruto de la actividad comercial de la época, dirigida desde Medina del Campo) y otra morería en donde habitaría esta mano de obra alarife.




 Su posición en el sur de la meseta provocará una fusión entre elementos de Tierra de Campos (con Sahagún en su centro, con ábsides de arcuaciones ciegas, de medio punto) y otras puramente toledanas (el encintado de ladrillo entre verdugadas de mampostería, como podéis ver aquí).
Comenzamos el recorrido por el espléndido puente medieval, también mudéjar, que la une con la cercana, y también mudéjar, Madrigal de las Altas Torres.








Muy cerca suyo se encuentra la iglesia de San Miguel, muy reformada y, probablemente, una de las más antiguas.







Destaca su presbiterio cuadrangular en donde, de forma tosca, vemos las formas toledanas.

Ya en una de las plazas encontramos una de las puertas de la muralla (la sur) tras la cual (extramuros) se encontraría la morería y la judería. Se trata del arco de la cárcel, de potentes arcos apuntados.


Si nos salimos por un momento de la zona amurallada nos encontraremos con la Iglesia de Santo Domingo, muy reformada, aunque aún con un espléndido ábside de elegantísimas arcuaciones ciegas. (En su interior podéis encontrar una magnífica talla de Gregorio Fernández que analizamos aquí)




Camino a la Plaza de la Villa (a la que dedicaremos el segundo post), nos encontraremos con algunos ejemplos de mudéjar civil, como la conocida Casa del Marques de Altuna, de la que os muestro estos detalles.









Y ahora, antes de seguir, ¿hace un cochinillo?





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