miércoles, 28 de marzo de 2012

LA MAGDALENA DE SEVILLA (1) LA CAPILLA DEL DULCE NOMBRE DE JESÚS


En la actualidad todos los sevillanos conocen la iglesia barroca de la Magdalena creada por el genio de Figueroa. La conocemos como custodia de dos de los pasos más impresionantes de la semana Santa: la Quinta Angustia (Roldán) y el Calvario (Ocampo); por la Virgen del Amparo, el pequeño retablo de Juan de Mesa, y otras tantas maravillas de las que nos iremos ocupando con el tiempo.


Hoy, sin embargo, quiero fijarme en una pequeña capilla que muchas veces pasa desapercibida dentro de tanta maravilla.
Se encuentra nada más entrar por su entrada principal, a mano izquierda, antes de entrar verdaderamente en el templo.

Su estructura es extraña: un largo y estrecho pasillo, que no es otra cosa que la unión de tres capillas anteriores de las que se eliminaron las paredes medianeras.
Es, por tanto, uno de los pocos recuerdos que nos quedan de la iglesia alfonsina medieval, de alma gótico-mudéjar (por las descripciones, semejante a Santa Marina).

El espacio tiene tres increíbles bóvedas ochavadas de lazo sobre pechinas, con claras influencias nazaríes (en torno al siglo XV) o incluso anteriores (almorávides) vinculadas al modelo de kuba (como un espacio centralizado y cupulado de sentido funerario que hundiría sus raíces en el Santo Sepulcro y la Cúpula de la Roca) y en la propia Sevilla aún nos quedan numerosos restos (Santa Marina, San Pedro...)



























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