viernes, 14 de noviembre de 2014

LA CAPADOCIA BIZANTINA. Goreme y Songali


En la Anatolia central (actualmente en Turquía) se extiende la Capadocia, un paisaje lunar de chimeneas de hadas que fue ocupado por comunidades cristianas en torno a eremitas, creando monasterios.

Tanto como forma de protección contra los ataques que venían desde el este como manera de resguardarse del clima extremo, estas comunidades fueron creando complejísimas estructuras subterráneas (aprovechando la facilidad de talla de las piedras sedimentarias de la zona).

Entre ellas aparecerán iglesias que intentarán reproducir, al menos en apariencia, las arquitecturas bizantinas, decorándolas con frescos.



Se trata de un arte semipopular que nos sirve para iluminar nuestras carencias de la Segunda Edad de Oro, especialmente entre os siglo IX-XI, con iglesias monacales encargadas, como ya ocurría en la capital, por miembros de la Corte.




En este artículo vemos las iglesias rupestres de Goreme y Songali (fotos realizadas por Juanjo Martínez) y su extraordinariamente conservados frescos que, al igual que ocurre con el mundo románico, toman como modelo el arte oficial al que añaden (por falta de pericia técnica y mayor acercamiento al espectador) un toque de humanidad y mayor sentido narrativo.







































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