martes, 4 de noviembre de 2014

LA BASÍLICA PALEOCRISTIANA. SANTA SABINA






















La basílica de Santa Sabina es la mejor conservada de todas las que nos han llegado a nosotros (otras mayores como Santa María de Trsatévere, Letrán o Vaticano sufrieron reformas que desvirtuaron la simplicidad de sus volúmenes mientras que Santa Sabina pudo restaurarse para volver a su pureza original).
Construida entre el 442 y 443 es perfecto ejemplo de como la nueva religión cristiana (autorizada en el Edicto de Milán del 313 y ya oficial desde el de Tesalónica, 380) recoge las ideas de la Roma Imperial para reutilizarlas (de la misma manera funciona una parte de su iconografía, como ya vimos en el Pantocrátor)

El modelo clásico que va a usar no va a ser el templo. 


Esto se produce tanto por razones simbólicas (separarse de la imagen de paganismo) como prácticas (el templo romano, igual que ocurría con el griego, eran arquitecturas arquitrabadas pensadas para su uso exterior pues su interior es muy pequeño y oscuro).
La nueva religión, cuyo principal rito era la misa, necesita un gran espacio interior para congregar a la comunidad.
Le interesaba, además, crear un espacio que centralizara la atención de los asistente en un punto focal (el altar).
Por todas estas razones se utilizaron los modelos de basílica pagana utilizada como tribunal, un edificio longitudinal, amplio, luminoso y que conduce la mirada a uno de sus lados cortos en donde se sentaba el juez (ahora sacerdote).



Recreación informática de una basílica. Foro de Complutum






  Basílica de Majencio (terminada por Constantino)

Por otra parte, se renunció conscientemente a uno de los grandes medios técnicos que tenía el imperio romano a su alcance, el opus caementicium del que ya hablamos aquí, y se sustituyó por un modelo de techumbre de madera, mucho más rápido y barato (pues necesitaba menos soportes) en tiempos de crisis. (Algunos autores hablan también de una forma de humildad que tan bien casaba con este primitivo cristianismo. Acaso por ello, el propio Constantino realizaba una gran basílica de funciones jurídicas (la que había iniciado Majencio) en formas imperiales y realizaba ésta, mucho más simple arquitectónicamente)

Su estructura básica la podéis ver en este plano en el que destacan el nártex (nave transversal a los pies, como pórtico). Antes de él exsite un pórtico, único resto del antiguo atrio o patio porticado.



Pórtico



Nártex

Tras él, se abren las tres naves longitudinales separadas por columnas reutilizadas sobre las que se voltean arcos de medio punto. La diferencia de altura entre la central y las laterales permitían la apertura de grandes ventanales que iluminaban la sala, cubriéndose todo por un techo plano.

Toda la construcción genera un fuerte sentido de avance hacia el fondo en donde, rematado por un ábside, se coloca el altar, orientado ya hacia Jerusalén (posteriormente será el este astronómico, la salida del sol, el que se tome como dirección del ábside en las iglesias cristianas).

Posteriormente se realizaron reformas, como la apertura de dos habitaciones que generaban una forma de cruz (el próthesis y el diaconicón), así como unos canceles que separaban el altar del chorus (la zona de los presbíteros de los diáconos o clero menor). 

Se creaba así una división de las primitivas asambleas cristianas (en un principio mucho más democráticas y a partir de Constantino cada vez más jerarquizadas: catecúmenos aún no bautizados (nártex), fieles (naves), diacúmenos o clero menor (coro), presbíteros o sacerdotes (presbiterio) y obispo (cátedra). Un modelo que se mentendrá en el arte medieval, como ya explicamos aquí


En estos canceles encontramos (realizados a bisel) imágenes simbólicas de la religión católica.


Al exterior la construcción se muestra como un volumen puro y sin adornos (se ha producido la interiorización de la arquitectura que se venía fraguando en la Roma clásica), en donde se nos muestran los principales volúmenes construidos con ladrillo

En la actual basílica se conservan unas puertas del siglo V (aunque posiblemente no del edificio) en donde se representan múltiples escenas del Antiguo y Nuevo Evangelio























Curiosamente cuando el Renacimiento redescubra el mundo clásico tomará la basílica paleocristiana como uno de los elementos claves para sus obras.
El caso más evidente será Brunelleschi en dos grandes basílicas florentinas. San Lorenzo y Santo Spiritu


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