lunes, 27 de febrero de 2012

LA FUENTE DE LAS TORTUGAS DE GIACOMO DELLA PORTA



Las pequeñas plazas romanas son todo un descubrimiento, y ésta, cercana al Ghetto, no queda atrás.
Se trata de la plaza Mattei, y en su centro se encuentra una deliciosa fuente manierista, la llamada de las tortugas (aunque precisamente éstas son añadidos posteriores de Bernini)
Su proyecto se debe a Giacomo Della Porta, mucho más conocido por el su fachada del Gesú. Pero de sus manos salieron numerosas fuentes tardorrenacentistas (Piazza Navonna, Colomna…) que contuaban el amplia programa de arquitectura y agua que culminará el barroco (Bernini o la última de las grandes fuentes barroca, la de Trevi).


De estructura piramidal, lo más notable de esta fuente son las esculturas en bronce de sus cuatro efebos.
Sus cánones sumamente esbeltos, sus posturas refinadas y en forma serpentinata, su inestabilidad de movimientos etéreos, su propia ambigüedad de su musculatura o su visión de múltiples puntos de vista son las características de este manierismo frío (Shearman) o aristocrático que entronca con la Victoria de Miguel Ángel y, sobre todo, con los artistas cortesanos romanos y florentinos (Ammanatti, Bologna, Rosso, Bronzino, Pontorno…) que estaban refinando el canon humanista hasta convertirlo en pura abstracción estética.



Un camino contrario al Miguel Ángel más terrible, y que tendrá su continuación (con ciertos toques naturalistas) en la escuela boloñesa de los Carracci, ya en el XVII.


Pura línea (diseño) frente a la masa, elegancia versus realismo o expresividad, neoplatonismo extremo contra el aristotelismo, estilo intelectual que intenta ocultar las profundas crisis de mediados del XVI, refugiándose en la belleza extrema.


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