miércoles, 22 de agosto de 2012

DEDOS, Irarrázabal. Las Esculturas del Parque Juan Carlos I


En el paseo central del Parque Juan Carlos I emerge, junto a una amplísima zona de juegos, esta potente escultura.
Su autor,  Irarrázabal , ya hizo famosa esta potente imagen en una playa de Punta del Este o el el propio Desierto de Atacama: unos dedos que emergen desde desde la tierra, con una escala monumental que los convierte en monstruosos, o tal vez dolménicos, siempre telúricos. (Aunque ciertamente es la de Madrid la que tiene un carácter más clásico y menos expresionista)

La obra es de una fuerte contundencia plástica tanto en sus llenos, los dedos como gruesas columnas, como en el vacío que genera en su interior, convirtiéndose en muchas ocasiones en un lugar de juego más dentro del parque en donde corretear, esconderse o ascender.

En cuanto a su interpretación es sumamente abierta, y dependerá mucho del espectador, sus espectativas o su simple estado de ánimo.

Mientras algunos críticos hablan de lo telúrico, de la fuerza madre que asciende desde el suelo, otros le dan un matiz de denuncia sobre la opresión (a mi particularmente me genera una fuerte angustia la creación de sus huellas dactilares que humaniza la escultura y la carga de sentimiento, de individualidad, ... acaso de control policial?).

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