jueves, 16 de agosto de 2012

DIA Y NOCHE EN LA ESTACIÓN DE ATOCHA. DOS ESCULTURAS MONUMENTALES DE ANTONIO LÓPEZ


Tras haber ocupado andenes interiores, dos gigantescas esculturas de Antonio López, el Día y la Noche, ocupan ahora una de las entradas de la misma estación, ligeramente enfrentadas ante el paseante.
Se trata de esculturas fragmentarias (sólo la cabeza, sin cuello apenas) de enorme tamaño (casi tres metros) que representan a una de sus nietas de forma repetida y sólo con una variante: los ojos abiertos o cerrados (de aquí el día o la noche, aunque a mi juicio mucho más allá, de la atención a la concentración, de lo externo a lo interno, de la sorpresa del mundo a su aceptación, cuasi budista, del mismo; un verdadero repertorios de sentimientos que el espectador puede recorrer recorriendo un par de metros).


Las fotografías sólo hacen verdadera justicia a su realismo, el aspecto que más se suele destacar del pintor, al que habitualmente se le etiqueta (de forma fácil) como hiperrrealista.
Sin embargo, si podéis, acercaros a ellas y comprenderéis muchas más cosas, como la exquisitez de las texturas (no tan realistas cuando nos acercamos, dejando una expresividad del material nada relamida)
Acercaros y enfrentaros a su tamaño enorme para sentiros pequeños (cambiando las perspectivas lógicas, pues miramos a un bebé alzando la cabeza, como el gigante que somos para él)

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