lunes, 20 de agosto de 2012

UN FIN DE SEMANA POR LA BUREBA Y LOS MONTES OBARENES


Os planteamos un viaje verdaderamente intenso, lleno de arte, paisaje y la omnipresente morcilla de Burgos y otras cazuelitas por tierras burgalesas.

Podemos empezar en plena prehistoria (en Atapuerca) o en Monasterio de Rodilla, muy cerca de Burgos (que ya explicamos aquí). Allí podemos seguir las indicaciones hasta el castillo para encontrarnos una exquisita ermita románica de fantásticos canecillos.

Si es buena hora, la zona cuenta con una apetecible pradera sombreada, fuente y barbacoas que nos pueden servir para pasar un buen día de campo.
Desde aquí podremos volver a coger el coche y tomar dirección a Briviesca, un curioso pueblo de trazado rectilíneo de plena edad media que conserva buenos templos, como el de San Martín, con portada y púlpito renacentista o un espectacular retablo hispano-flamenco.

Tenemos la colegiata, barroco-neoclásica, o el convento de las clarisas, de espectacular retablo sin policromar.


Este pueblo (como Oña o Frías) nos pueden servir de base para dormir.
Nos dirigimos ahora hacia Oña. Por su carretera ya nos encontraremos el perfil de los Montes Obarenes, unas construcciones calizas recientemente convertidas en Parque Natural. Las formaciones geológicas son fantásticas y variadas y podéis saber mucho más de ellas en este artículo de Geobiombo.
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Si queremos, y antes de llegar a Oña, podemos tomar el desvío hacia Poza de la Sal. Un pueblo medieval, patria chica de Félix Rodríguez de la Fuente, con una salinas medievales y modernas que se han recuperado en los últimos años.



En Oña podremos ver su desfiladero (de un cómodo paseo) y, por supuesto, su Monasterio de San Salvador, en donde se celebran las edades del Hombre 2012. Se trata de una arquitectura que combina múltiples estilos, con un claustro tardo gótico fantástico y unos sorprendentes sepulcros en marquetería de reyes castellanos y navarros.


Desde aquí nos dirigiremos a Frías por espectaculares cañones para encontrarnos con un pueblo encaramado en la roca, con sus casas colgadas, su puente medieval y su imponente castillo.



Desde aquí las excursiones son múltiples pero os aconsejo que os metáis por medio del Parque natural y os acerquéis a Tobera para encontrar un delicioso rincón de ermita, puente medieval, chorreras y cañón calizo. 

Una de esas sorpresas encantadoras que a veces nos encontramos en los viajes.


Siguiendo nuestro destino, ya claramente circular, atraveseremos el Parque para quedarnos deslumbrados ante el panorama que nos ofrece la Bureba.


Al fondo nos espera de nuevo Briviesca que cerrará este recorrido.

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