miércoles, 10 de junio de 2015

LA FALSA ABSTRACCIÓN DE LA POSMODERNIDAD. HALLEY Y EL SIMULACIONISMO NEOABSTRACTO


A la gran mayoría le puede parecer un cuadro abstracto más, sin otro interés que el juego brillante de colores. Algunos, incluso, pueden acordarse de Stella y sus compañeros de la pintura de borde duro de los años 60.
Pero como siempre ocurre con la posmodernidad las apariencias suelen engañar (en realidad, a menudo se hacen para esto) y el espectador, como decía Estrella de Diego, necesitaría que los cuadros tuvieran un libro de instrucciones, pues se apoyan en tal cantidad de referentes culturales previos que es casi imposible su análisis sin conocer todo un índice de referencias que utiliza el autor.
Y es que Halley,  uno de los grandes representantes de este simulacionismo neoabstracto pretende revisar la obra de los grandes minimalistas (una actitud bastante habitual en el mundo posmoderno, la relectura del pasado) para dotar a la pintura abstracta de nuevos significados.
Para encontrarlos su pintura recurre a las lecturas de Foucault y Braudrillard. Especialmente del primero le interesa su estudio de la geometría en Vigilar y Castigar, en donde estudia la aparición del panóptico (el control del interior de un edificio desde un solo punto) y la idea de la geometría urbana como una forma de control y represión social a través de la continua vigilancia.
De esta manera, sus obras son, a la vez, abstracta y narrativas, y nos hablan de  nudos de autopistas, celdas, aeropuertos o circuitos electrónicos, "espacios que, más que realidades concretas, simulan modelos de espacios celulares que sobreponen sus circuitos de control al cuerpo social " (Anna Maria Guasch).
Quien a alguna vez se haya aproximado a los planos que explican los circuitos de internet de una red y su sistema de flujos (que en el fondo es la verdadera estructura de poder actual, tan líquido, que comporta el movimiento de la información y, a la vez, de las órdenes) podrá entender mejor estos cuadros que son abstractos y a la vez tan cercanos a la realidad y nos hablan de todos los complejos (y refinados) sistemas de coacción de nuestra sociedad conectada


martes, 9 de junio de 2015

LA CAPILLA DE LAS SANTAS FORMAS. ALCALÁ DE HENARES


En 1597, el padre Juárez, recibió de un penitente morisco arrepentido 26 formas consagradas robadas sacrílegamente. Una historia (la de los robos sacrílegos...) que se repitió una y otra vez en nuestra España moderna como una forma típica de recordar la presencia "peligrosa" de dos religiones (judía e islámica) dispuestas a todo con tal de derribar la verdadera.

























Al recibirlas, se pudo comprobar que las Santas Formas se encontraban sin ninguna mácula de corrupción, y así continuaron durante los siguientes 11 años, pasando todo tipo de pruebas (como ser encerradas en un sótano lleno de humedad) que no las alteró en nada.

























A partir de entonces la maquinaria de la Compañía de Jesús comienza a moverse para considerarlas milagrosas (otro de los grandes mecanismos contrarreformistas en su lucha contra la Reforma, especialmente perfecto en este caso al ser formas consagradas para la comunión, uno de los grandes temas de controversia con Lutero, cuya repercusión en el arte contrarreformista ya analizamos aquí).

























Para su exposición pública (fundamental en una sociedad como la barroca basada en la imagen y la puesta en escena recomendada por el fundador de los jesuitas, San Ignacio), se comenzó la construcción de una capilla aneja a la reciente iglesia de los jesuitas.







 
























Para su construcción se unieron las formas italianas (la forma de cruz griega y los alzados y cubiertas del Gesú) con los invariantes más castizos (las dobles ménsulas del Padre Bautista, la sobriedad y los chapiteles y el ladrillo en el exterior, añadiendo una fuerte articulación casi riberesca en los vanos, la cúpula encamonada), añadiendo pintura al fresco al modo italiano (barroco decorativo) en la cúpula (Cano Arévalo)














































lunes, 8 de junio de 2015

NOUVEL. FOTOGALERÍA ENLAZADA

Uno de los representantes más genuinos del Higt Tech que matiza con su juego con los volúmenes curvos, el uso del color y una fascinación por las elementos traslúcidos


TORRE AGBAR (BARCELONA)
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GALERÍAS LAFAYETE (BERLÍN)
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HOTEL SILKEN. MADRID

sábado, 6 de junio de 2015

Mazzoli-Guintard. MADRID, PEQUEÑA CIUDAD DE AL-ANDALUS

Ahora, tras una espera de dos años, he conseguido este volumen que, a mi juicio, es lo más completo que he encontrado sobre el Mayrit islámico.
Y lo es por su actualidad (publicado originalmente en francés en 2009), por la cantidad de fuentes que maneja (en él se está recogiendo lo más interesante de los estudios realizados sobre Mayrit islámico, como los que ya comentamos de Madrid Medieval o Testimonios del Madrid medieval) pero sobre todo por la metodología, que sale de lo puramente localista para confrontar la fundación y vida de este Madrid con el resto del mundo omeya y taifa.
El trabajo, aún lleno de lagunas por toda la investigación que aún falta sobre nuestra ciudad, nos da una visión bastante amplia de las causas de la creación de la zona amurallada, los distintos poblamientos (militares y civiles, muchos de ellos extramuros), la función de Madrid en su entorno, tanto como avanzadilla contra el cristianismo del norte como eje vertebrador de la Marca (en detrimento de Guadalaja) y sus constantes revueltas surgidas desde Toledo.
                                                                  
Nos hace un recuento rápido de sus principales industrias, agriculturas, viajes de agua, estructura socio-política a través de los hallazgos arqueológicos y una relectura mucho más profunda de los pocos textos conservados

jueves, 4 de junio de 2015

EL PRIMER PICASSO. MUJER EN EL PALCO. 1901


Hace unos meses ya hablábamos de su Mujer en azul que conserva el Reina Sofía, hoy le toca el turno a otra obra, plenamente parisina, en la que vemos a la perfección los comportamientos artísticos de este primer Picasso que quema rápidamente etapas, asimilando el mundo posimpresionista y simbolista.
Como hablábamos en el artículo citado, la obra del primer Picasso se encuentra fuertemente influida tanto por Toulousse como por Van gogh y Gauguin.
A Toulousse (y en el fondo Degas) lo tenemos en el propio tema, el retrato femenino un tanto ambiguo (¿alta dama en un ambiente un tanto perverso y equívoco? ¿prostituta de lujo?)
A ello se une el mundo pictórico de Van Gogh, su pincelada cargada de pasta, con constantes juegos de fuertes complementarios y tonos saturados.

Realmente el cuadro es toda una fiesta de color, una verdadera orgía cromática en donde encontramos (como principal aportación) una pincelada larga y sumamente deshecha que une fondo y forma por medio del color casi aplicado all over (al modo de Pollock), pues, curiosamente, estos primeros cuadros recuerdan mucho (en su forma de hacer) a sus últimas obras, aquellas que ya analizamos en el Pintor y su Modelo.
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miércoles, 3 de junio de 2015

LA ÚLTIMA FIRMA DE MUELLE


Íntimamente unido a la Movida madrileña de los años 80, Juan Carlos Argüelo empezó a hacer famosa su firma de Muelle, un muelle acabado con una flecha que terminó teniendo un R al registrarla.
Primero en tinta, después con aerosol, sembró la ciudad con su firma ante las protestas de los vecinos, trayendo por primera vez a España el graffitti neoyorkino y creando una verdadera escuela (los flecheros madrileños).
A principios de los 90 dejó de realizar sus acciones que habían llenado media ciudad, y éstas fueron desapareciendo lentamente tras reformas, enfoscados, nuevas firmas...
Curiosamente, lo que entonces se consideró barbarie (pero recordad que también lo hacían los romanos, como puede verse en Pompeya), se ha convertido en un pequeño bien cultural que nos retrotrae a los 80.
Una de sus últimas firmas se puede encontrar en una de las paredes de la calle Montera

martes, 2 de junio de 2015

LISIPO. APOXIOMENOS

Réplica en yeso de la copia romana.
Museo de Escultura de Valladolid

Si hay alguna obra en la que se refleje todas sus novedades (siempre ancladas en un minucioso estudio de Policleto) es su famoso Apoxiomenos.
El tema ya es claramente significativo, el de un atleta al que se han eliminado todos sus rasgos heroicos (realmente es el anverso del Discóbolo de Mirón). Lo encontramos cansado, taciturno, totalmente humano en la simple y rutinaria tarea de limpiar el barro de su cuerpo con el strigiles.
Y es que igual que el Hercules Farnesio o su Marte pensativo, Lisipo gusta de la cara oculta de los dioses y héroes, más allá de la fama, el aplauso o el poder. Una tendencia que ya se empezaba a advertir en Praxíteles y sus temas banales. 
Es la humanización del mito que habían cultivado Fidias o Policleto, rebajando la capacidad de idealización y belleza absoluta para acercarse a lo puramente humano, con su gesto cansado (en lo corporal), su expresión perdida (en el rostro) y su pelo revuelto.




Sus características técnicas trabajan en el mismo sentido.
Como ya hablábamos, Lisipo ama y odia a Policleto y a la vez que retoma la idea del canon, la destroza al hacerlo más alargado, proponiendo una cabeza pequeña a un cuerpo excesivamente musculoso.

De la misma manera estudia el famoso contraposto de Policleto (que utiliza en la carga de sus piernas que hacen desequilibrarse las caderas de forma vigorosa), y lo vuelve a negar con la postura de los brazos, especialmente en el adelantado.

Este poderoso gesto de escorzo frente al espectador cambia por completo la idea de la estatuaria clásica.
Ya Praxíteles había trabajado en miembros superiores que se alejaban vigorosamente del tronco, pero nunca había osado a interrumpir la visión frontal de la figura con el obstáculo visual que supone ese brazo en escorzo.

Con él la escultura gana en profundidad (constituye su espacio propio) y obliga a la contemplación en círculos.
Se crea así la escultura múltiple, constituida por varias impresiones visuales que tanto cultivará Bernini, uniendo espacio a cenestesia (movimiento), y que sólo con Picasso y su visión múltiple cubista se culminará definitivamente.
En una de estos círculos el espectador comprobará con asombro como la posición no era tan estable como pensaba y encontrará una diagonal escondida en un avance hacia delante (especialmente visible en la parte de las piernas) que hasta entonces le había pasado desapercibida

Y es que, como decíamos antes, el Apoxiomenos está en las antípodas del Discóbolo, también en el aspecto técnico y estético. Comprobadlo por vosotros mismos.