domingo, 13 de mayo de 2012

GOYA BÁSICO

 Goya no se conformó con recreos estéticos sino que entendió que por los pinceles se pueden traducir ideas del pensamiento y plasmar toda una concepción del mundo, una visión personal de la vida a través de la filosofía que se esconde tras la imagen.

González de Zárate

          
Nace en Fuendetodos (Zaragoza). 
Viaja a Italia (en donde pinta su primera obra famosa: Aníbal cruzando los Alpes). 
De vuelta a España y pinta algunos frescos en la basílica del Pilar y en la Cartuja del Aula Dei (en donde se entremezclan elementos rococós y neoclásicos, siguiendo la estela de Mengs, Tiépolo o Giaquinto).
Se establece en Madrid y, gracias a su matrimonio con Josefa Bayeu, entra en contacto con la familia Bayeu (pintores al servicio de Carlos III)
Bayeu



Introducido en la Real Fábrica de Tapices por Bayeu, trabaja en la realización de los cartones preparatorios. El tema era elegido por los reyes (decorarían las paredes de palacio), siendo de un costumbrismo idealizado a la manera rococó (el pueblo y la naturaleza visto de una forma amable, en fiestas galantes y juegos, la propia aristocracia vestida al modo popular, majos y majas). 
Las composiciones suelen ser equilibradas, a menudo triangulares, los colores suaves (tonos pastel), los gestos aristocráticos y galantes, y el empleo de sfumato y una luz suave. En general corresponden a una estética rococó (desde Watteau y Tiépolo), de moda en la corte de Carlos III. (La gallina ciega, el parasol, la boda, el pelele, la pradera de San Isidro).





Goya pintor del rey

Con el ascenso de Carlos IV, Goya consigue entrar al servicio del rey realizando numerosos retratos de los reyes (Familia de Carlos IV, retratos de la reina María Luisa, Fernando VII, ...), ministros (Jovellanos), nobles (duquesa Chinchón, ), artistas... 
En sus retratos se observa la penetración psicológica (intento de plasmar el carácter del personaje o retrato psicológico, habitualmente sin ningún tipo de adulación, de una forma subjetiva que refleja los sentimientos del artista), así como muchos recuerdos de Velázquez que pudo estudiar en las colecciones reales (pincelada suelta, luz dirigida, posiciones de los retratados, fondo neutro pero activo...).

Reina Maria Luisa


Durante esta etapa, y tras una terrible enfermedad en 1792 que le dejará sordo, realizará grabados (Los Caprichos, inspirándose en Rembrandt) de tono ilustrado (crítica de las costumbres basadas en la superstición, de la sociedad estamental, de las apariencias...) y otros cuadros de pequeño formato (Cuadros de Gabinete, Aquelarres para los duques de Osuna) de técnica suelta (Entierro de la Sardina, Hospital de locos…).

De temática religiosa, carácter popular y técnica muy suelta los frescos de San Antonio de la Florida o los más intensos dedicados a San Francisco de Borja de la catedral de Valencia




La Guerra de Independencia
Testigo directo de la misma, plasma su horror ante la misma en grandes lienzos (Fusilamientos, Carga de los Mamelucos, el Coloso) o en grabados (los desastres de la Guerra). La técnica se irá volviendo más libre y antepondrá la emoción a la perfección, preludiando lo que será la actitud típica del movimiento romántico. 
Curiosamente, y dado su cargo de pintor del rey, Goya también pintaría para José I (Bonaparte) como ya explicamos aquí



      Las pinturas negras.
Con el regreso de Fernando VII y la fuerte represión que trajo contra los afrancesados, Goya (viejo y enfermo) se encierra en su casa a orillas del Manzanares. Inmerso en una crisis personal pintará sobre las propias paredes temas relacionados con la vejez (Dos viejos comiendo sopa), la muerte (Saturno devorando a sus hijos), lo demoniaco (El Aquelarre), la violencia (Duelo a garrotazos), la soledad (perro semihundido) o lo siniestro (La romería de San Isidro). La paleta es sucia (mezcla de los colores con negro), con fuertes empastes, claroscuros potentes, escasa preocupación por el espacio y deformación de la realidad, buscando aquellos aspectos más dramáticos que se adelantan al futuro expresionismo del XX (Ver Munch, el Grito)

Del mismo momentos los grabados de Los Disparates.

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 El exilio en Burdeos.
 Tras su salida de España, regresa el optimismo. 
La pintura se vuelve colorista y reaparecen los temas vistos desde una óptica amable y pincelada muy deshecha (La lechera de Burdeos).
 Grabados: La Tauromaquia






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