jueves, 11 de julio de 2013

LA SACRISTÍA DEL SALVADOR DE ÚBEDA. VANDELVIRA


Si la obra de la iglesia ya era de por si espectacular, aún más resulta la sacristía, realizada ya sin ningún pie forzado.
Su entrada, en esquina, le permite a Vandelvira un virtuosismo plenamente manierista que deforma las estructuras arquitectónicas, especialmente en su parte superior y crea un espacio ambiguo (cercano al trampantojo) en donde la norma se distorsiona hasta sus límites (aunque sin llegar a destruirse, como sería ya en el barroco).

En su interior, Vandelvira sigue la tradición iniciada en España por Covarrubias (Sigüenza), y que tiene sus precendentes en Brunelleschi, de un espacio rectangular que se anima por medio de arcos de medio punto rehundidos con su pequeña bóveda de cañón con casetones.

El alzado se organiza por medio de los pilares que separan estos arcos que, en el segundo piso, se convierten en cariátides y atlantes.



Sobre ellos se levantan los arcos que dividen la cubierta en la que se emplean las características bóvedas vaídas decoradas con yeserías con motivos geométricos.

Al igual que las cariátides, existen también bustos que sobresalen de los tondos, realizados por Jamete (también autor de las esculturas de la entrada).
Esta obra, ya plenamente suya, está prefigurando otras más maduras (sacristía de la catedral de Jaen) en donde desaparecerá la escultura para dejar a los elementos arquitectónicos expresarse en plenitud.

UNA FOTOGALERÍA ENLAZADA DE VANDELVIRA

No hay comentarios:

Publicar un comentario