jueves, 8 de diciembre de 2011

TEXTOS PARA COMPRENDER EL MUNDO PALEOCRISTIANO


ACTA DE MARTIRIO DE SANTA PERPETUA

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Por eso hemos hecho esta narración cuya lectura servirá para gloria de Dios, a fin de que la ignorancia o el desaliento no haga creer que sólo a los antiguos les asistió la gracia divina del martirio o de la revelación. Porque Dios cumple siempre su promesa, para que sirva a los infelices de testimonio y a los fieles de ayuda


En Cartago, a 6 de marzo de 203.


Perpetua, le dijo: "Tú nos juzgas, pero a ti te juzgará Dios". Oyendo esto el pueblo, pidió que nos azotasen los domadores. Los mártires se alegraron de poder de ese modo participar de la Pasión del Señor.

Para luchar contra las mujeres había sido dispuesta una vaca bravía, como para insultar a su sexo; sin duda que el diablo había inspirado tal idea, porque semejante animal jamás se usó en los juegos. Fueron despojadas de sus vestidos, y metidas en una red, y así se las expuso. Horrorizóse el pueblo al ver a la una tan joven y tan delicada, y a la otra, que acaba de dar a luz, con los pechos aun destilando. Se las hizo volver a ponerse sus respectivas vestiduras. La primera en ser expuesta fue Perpetua, que, lanzada por los aires, cayó de espaldas; al incorporarse y ver su túnica rasgada de arriba abajo, se la aplicó al cuerpo, más preocupada del pudor que del dolor. Luego dijo: "Estad firmes en la fe, amaos unos a otros y no os escandalicéis de nuestros tormentos".

Desde allí, ya desvanecida, fue llevada a donde los demás mártires estaban para ser estrangulada. E1 pueblo pidió que fueran sacados al medio del anfiteatro, para gozar del espectáculo de ver penetrar con sus ojos cómplices del homicidio la espada en el cuerpo de los mártires. Estos, espontáneamente, se levantaron para dar gusto al pueblo, y se besaron unos a otros para acabar en paz su martirio. Luego, inmóviles y en silencio, recibieron en sus cuerpos la espada. Saturo, que iba a la cabeza, fue el primero en morir. A Perpetua aún la esperaba un nuevo tormento, porque habiendo caído en manos de un gladiador primerizo, éste ~ hirió varias veces entre las vértebras, lo que la arrancó gritos de dolor, hasta que ella misma dirigió la espada a su garganta.


SOBRE LOS ORÍGENES DE LA ASCESIS


La ascesis no es genuina ni exclusivamente cristiana. Aparece como práctica y como desarrollo teológico en experiencias religiosas dispares. La accesis cristiana, heredera de las tradiciones judías y clásicas, encontraba justificación, tanto en su vertiente social, como en su faceta ético-sexual, en los textos del nuevo testamento, y de una manera especial en los Hechos de los Apóstoles. Era una repulsa del mundo a la búsqueda de una mayor aproximación a la divinidad. En este sentido, su comparación con el martirio cobra pleno significado (...)

Era igualmente apoyado por una parte de la aristocracia occidental cristianizada, que encontraba en el retiro ascético un paralelismo con el secessus in villam del que participaban también sus colegas paganos

Pablo C. Díaz Martínez (Universidad de Salamanca) "La recepción del monacato en Hispania" en Códex Aquilarensis. Cuarto Seminario sobre el Monacato. Auilar de Campooo, 1991



SAN SIMEÓN EL ESTILITA




Se le considera el inventor del cilicio, o sea de una cuerda hiriente que algunos penitentes se amarran en la cintura para hacer penitencia. Se ató a la cintura un bejuco espinoso y no se lo quitaba ni de día ni de noche. Esto para lograr dominar sus tentaciones. Un día el superior del monasterio se dio cuenta de que derramaba gotas de sangre y lo mandó a la enfermería, donde encontraron que la cuerda o cilicio se le había incrustado entre la carne. Difícilmente lograron quitarle la cuerda, con paños de agua caliente. Y el abad o superior le pidió que se fuera para otro sitio, porque allí su ejemplo de tan extrema penitencia podía llevar a los hermanos a exagerar en las mortificaciones.

Se fue a vivir en una cisterna seca, abandonada, y después de estar allí cinco días en oración se le ocurrió la idea de pasar los 40 días de cuaresma sin comer ni beber, como Jesús. Le consultó a un anciano y éste le dijo: "Para morirse de hambre hay que pasar 55 días sin comer. Puede hacer el ensayo, pero para no poner en demasiado peligro la vida, dejaré allí cerca de usted diez panes y una jarra de agua, y si ve que va desfallecer, come y bebe." Así se hizo. Los primeros 14 días de cuaresma rezó de pie. Los siguientes 14 rezó sentado. Los últimos días de la cuaresma era tanta su debilidad que tenía que rezar acostado en el suelo. El domingo de Resurrección llegó el anciano y lo encontró desmayado y el agua y los panes sin probar. Le mojó los labios con un algodón empañado en agua, le dio un poquito de pan, y recobró las fuerzas. Y así paso todas las demás cuaresmas de su larga vida, como penitencia de sus pecados y para obtener la conversión de los pecadores.

Se fue a una cueva del desierto para no dejarse dominar por la tentación de volverse a la ciudad, llamó a un cerrajero y se hizo atar con una cadena de hierro a una roca y mandó soldar la cadena para no podérsela quitar. Pero varias semanas después pasó por allí el Obispo de Antioquía y le dijo: "Las fieras sí hay que atarlas con cadenas, pero al ser humano le basta su razón y la gracia de Dios para no excederse ni irse a donde no debe". Entonces Simeón, que era humilde y obediente, se mandó quita la cadena.

De todos los países vecinos y aun de países lejanos venían a su cueva a consultarlo y a pedirle consejos y las gentes se le acercaban para tocar su cuerpo con objetos para llevarlos en señal de bendición, y hasta le quitaban pedacitos de su manto para llevarlos como reliquias.

Entonces para evitar que tanta gente viniera a distraerlo en su vida de oración, se ideó un modo de vivir totalmente nuevo y raro: se hizo construir una columna de tres metros para vivir allí al sol, al agua, y al viento. Después mandó hacer una columna de 7 metros, y más tarde, como la gente todavía trataba de subirse hasta allá, hizo levantar una columna de 17 metros, y allí pasó sus últimos 37 años de su vida.

Columna se dice "Stilos" en griego, por eso lo llamaron "Simeón el estilita".

No comía sino una vez por semana. La mayor parte del día y la noche la pasaba rezando. Unos ratos de pie, otros arrodillado y otros tocando el piso de su columna con la frente. Cuando oraba de pie, hacía reverencias continuamente con la cabeza, en señal de respeto hacia Dios. En un día le contaron más de mil inclinaciones de cabeza. Un sacerdote le llevaba cada día la Sagrada Comunión.

Las gentes acudían por montones a pedir consejos. El les predicaba dos veces por día desde su columna y los corregía de sus malas costumbres. Y entre sermón y sermón oía sus súplicas, oraba por ellos y resolvía pleitos entre los que estaban peleados, para amistarlos otra vez. A muchos ricos los convencía para que perdonaran las deudas a los pobres que no les podían pagar.

Convirtió a miles de paganos. Un famoso asesino, al oírlo predicar, empezó a pedir perdón a Dios a gritos y llorando.

Puedes ver fotos de su basílica, necrópolis y baptisterio aquí

Tomado de http://www.ewtn.com/spanish/Saints/Simeon_Estilita.htm

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