martes, 13 de diciembre de 2011

EL BESTIARIO DEL CLAUSTRO DE SILOS



Como ya nos hemos ocupado en numerosos post, el claustro de Silos es un verdadero museo de arte románico.
Vamos a ocuparnos ahora del amplísimo bestiario de sus capiteles que ya hemos interpretado (en sus principales características) aquí.

Si miramos con un poco de atención encontraremos algunos motivos sumamente repetidos, como el del león, un animal un tanto ambiguo, pues tanto puede referirise a lo maligno como ser la imagen de Cristo (que entierra a sus cachorro para resucitarlos al tercer día).
Aquí aparecen afrontados al modo oriental (acaso inspirado en textiles persas que fueron muy comunes en Al Andalus)


En este segundo acaso aparece enredado en tallos. Habitualmente se trata de una alegoría del pecado. El mundo y sus vanidades son esos tallos que se enredan en el pecador, impidiéndole la libertad que es el cristianismo


Por último encontramos estos curiosos leones alados (traen a la memoria los lamasus mesopotámicos) cuya clave de interpretación podría estar en su actitud sumisa, bebiendo agua. Tradicionalmente podría significar la del alma que calma su sed en el mensaje de Jesús o, más ampliamente, referirse al bautismo y el simbolismo del agua como redentora


O leones con cara humana, extrañamente estilizados


Otro de los animales (tan poco frecuente en el románico) es el flamenco, tan perfectamente expresado en su forma de alimentación (filtrando los lodos a través de sus picos) que es casi obligatorio pensar en un artista que los había estudiado a fondo (tal vez proviniente desde el sur, como tantas veces se ha hablado)


Su figura vuelve a aparecernos en la actitud de cuidarse el plumaje de forma afrontada


Y como si de un juego de prestidigitación se tratara, estos flamencos se transfiguran en formas fantásticas hechas a base de mezclar caracteres de distintas criaturas para conseguir monstruos como estos, con cabeza de serpiente.


O los que adquieren cabezas caprinas que a su vez se vuelven a recombinar para tener un morro de jabalí




Otro tanto nos ocurre con las águilas, a la que les recombina una cabeza felina...


Para terminarlas por convertirlas en arpías con cabeza femenina y patas de toro


Arpías con lengua de serpiente


O antiguas sirenas (típicamente mediterráneas frente a las escandinavas de cola de pez)


Pero sigamos nuestro camino para encontrarnos con centauros




Grifos


Gorgonas



Hasta llegar a los demonios o basiliscos


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