martes, 6 de diciembre de 2011

EL ZOCO MUSULMÁN. Marraquesch como ejemplo



La civilización islámica medieval llegó a un extraño grado de equilibrio entre el campo y la ciudad; el gozne que unía ambos mundo era el zoco (mercado), ya fuera semanal (en las zonas rurales) o algunos especializados como el de animales, que se hacía en grandes explanadas junto a la ciudad como el Zocodover toledano, la plaza de Bibrambla granadina o la deJemma fna de Marrakesch).



Ya en la ciudad, en su zona central o medina, el zoco tenía una situación privilegiada, junto a la mezquita aljama o de viernes. En sus calles cercanas, y organizadas por productos (como los gremios cristianos), pequeñas tiendas-talleres se proyectaban al exterior ofreciendo miles de sugestiones distintas, desde alimentos crudos, platos preparados, manufacturas, servicios (sacamuelas, redactores de instancias oficiales - Almanzor se dedicó a ello en su infancia -, barberos…), entretenimientos (adivinos, tragafuegos, acróbatas…)



Mientras la parte central (normalmente cerrada por la noche) se dedica a objetos de lujo (alcaicería) mientras que aquellos oficios molestos (por el ruido como la metalistería o los cueros y telas teñidas, por el mal olor) son situados en las zonas exteriores, habitualmente cerca de cursos de agua necesaria para el trabajo y lugar para dar salida a los residuos. Resulta verdaderamente espectacular el barrio de los tintoreros de Fez




Ya sea de forma permanente (por medio de arquitecturas) y más normalmente por medio de telas y cañizos, las calles solían cubrirse para protegerse del calor que creaban un ambiente de luces y sombras un tanto irreal en donde los gritos de ofrecimiento, los mendigos, la multitud que curiosea crea un fascinante espectáculo.


Y es que el zoco fue algo más que un puro mercado; fue (es) un lugar de relación social en donde el regateo no sólo es la forma de buscar un mejor precio sino toda una sofisticada forma de comunicación.

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La organización y control (calidad de alimentos, pesos y medidas, controlar la limpieza, imponer sanciones y controlar el orden público) correspondía al almotacén o zabazoque.


Entrelazadas con las calles del zoco se encontraban pequeñas mezquitas, baños para la limpieza ritual, fuentes, patios porticados…, como este funduq de la fotografía superior, patio en donde se almacenan las mercancías y se establecen pequeños talleres.



Entrada a mezquita de barrio
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Fuente pública

Ya en calles secundarias, apenas sin tráfico, se abren los adarbes (calles sin salida, habitualmente zigzagueantes y con cobertizos que las sobrevuelan) que ya son lugares residenciales, en muchas ocasiones de los propios comerciantes. Si en el zoco era el ruido y el movimiento, en estos adardes nos encontraremos con la soledad y el silencio, con casas sin apenas ventanas (pues se abren a patios interiores) y puertas cerradas a cualquier mirada




Mucho de todo esto aún nos lo podemos encontrar en decenas de ciudades y pueblos españoles que han mantenido a lo largo de los siglos sus estructuras urbanas. Aún más, parte de su ambiente ruidoso, de lugar de encuentro lo podemos vivir en nuestro Rastro Dominical, en mercados antiguos como el de Valencia o la Boquería de Barcelona; lugares humanos en las antípodas de los fríos centros comerciales.

Frente a este modelo existe otro de orígenes orientales, mucho más regularizado y cubierto de obra, como pueden ser el Gran Bazar de Estambul o el malogrado zoco de Alepo.

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Para saber más
http://www.espaciosceleste.com/search/label/Zocos (Una maravillosa colección de fotografías de los zocos marroquíes)
http://www.youtube.com/watch?v=-xsSPu-LVDY (Un video, en inglés, en el que se pueden ver el ambientes de los zocos, de la plaza Jemma Fna…)

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