lunes, 10 de junio de 2019

JASPER JOHNS, TERRITORIOS FRONTERIZOS



Entre los expresionistas abstractos (aquí ya vimos a Pollock) y el pop existen dos héroes individuales que consiguieron pasar de uno a otro estilo: Jasper Johns y Rauschenberg.


Jasper Johns no quiso renunciar a la pintura automática con voluntad de expresión o la gestualidad como forma de catarsis personal que ya explicamos en Pollock.


Pero intentó salir de su calle sin salida, que ya en estos momentos se estaba volviendo estéril, a través de un ingenioso truco: con una superficie aún sumamente texturada en la visión cercana, si nos alejamos lo suficiente veremos que esas pinceladas de convierten en dianas, banderas o números.

Con esta pequeña estrategia lo real vuelve a entrar en los cuadros que mantienen una fuerte dialéctica entre fondo y forma, entre subjetivo y objetivo a través de símbolos banales que contradicen la tragedia y servirán de pauta para el pop

sábado, 8 de junio de 2019

LUCAS CORRALEJO. A los malos jefes... AHORA SÍ QUE ERES DIOS.

           Y al principio nosotros, simples mortales, no nos dimos cuenta, e incluso te criticamos. Pensamos (¡qué simpleza la nuestra de seres tan pequeños!) que decías lo mismo una reunión y la del día siguiente por el simple placer de dejarnos sin el rato mínimo del recreo, por pura maldad de sentir que eras lo suficiente importante como para dirigir nuestras vidas y dejarnos sin tomar café. ¡Perdónanos, oh, dios supremo! Perdona la cortedad de nuestras miras; somos tan mínimos frente a tu augusta presencia...
            Pero ya lo hemos entendido, aunque, claro, nos ha costado. Hemos necesitado mucho tiempo, muchas noches sin dormir, para comprender, primero, que Tú lo hacías por nuestro bien. Como Pedagogo Insigne Nunca Suficientemente Ponderado hacías esto para explicarnos un gran concepto, imbricándolo de tal manera en nuestra vida que no lo olvidáramos jamás. Tú querías que supiéramos, que de veras entendiéramos las famosas parábolas de Einstein, y nos demostrabas, nos hacías vivir con ausencia de cafeína, la idea tan abstracta del tiempo detenido, pues verdaderamente tu Colegio hace ya tiempo que se convirtió en un verdadero agujero negro que absorbe todo lo que se encuentra en su entorno, sobre todo si tiene forma, color y sabor a euro. ¡Gracias, Bienaventurado director; tu cada vez acuciante falta de pelo no es más que, ahora lo sabemos, un exceso de materia gris que impide el libre funcionamiento de los funículos pilosos!

            Eso fue lo que entendimos, aunque no lo era todo, claro; no podía serlo, y aún necesitamos mucho más tiempo para vislumbrar la verdad verdadera que ocultaban tus actos tiernos. Al principio incluso de saberlo ni siquiera nos atrevimos a creerlo. Eras tan grande y nosotros tan indefensos... Pero la evidencia terminó por imponerse, y la verdad siempre al fin aflora aunque sea tan enorme como ésta. ¡Oh, de veras que se nos acaban las palabras para hacerte loas, Gran Maestro Que A Veces Juegas (Lo Intentas) Al Baloncesto!
            Tú no hacías sólo esto para demostrar por fin empíricamente a Einstein. No tan sólo. Lo hacías para que nosotros supiéramos de tu verdadera esencia, aunque de una forma tan tímida, de tal elegante manera, que nosotros tardamos tanto en vislumbrarlo. Acaso es que no nos quisieras asustar, o tal vez es que es esa la manera tierna que tienen los propios de su especie de mostrarse a la mortalidad abyecta de sus trabajadores. En realidad da lo mismo, pues lo importante eres Tú, sin circunstancia, pues todas ya las has superado. Tú, verdadero Dios del Tiempo que juegas con él a tu antojo, y lo detienes, lo aceleras o lo repites, igual que un CD avanzado un poco bajito pero de grandes prestaciones. Eres el dios temporero, la divinidad de los minutos, la triada capitolina que convierte el ocio en trabajo, el café en palabras y los sentimientos en odios...
¡Oh, verdaderamente eres el Granjero Supremo que apacienta los rebaños que nosotros, siempre tan ignorantes, llamamos horas! Esas que a tu lado, oyendo tus palabras, se convierten inmediatamente en meses, se dilatan en años y lustros escuchando tus planificaciones siempre fracasadas por la vil práctica, pues no estaban a su altura, eran demasiado buenas tus ideas para tenerlas que confrontar con el mundo real, siempre tan caótico y confuso. El Dios de tiempo pasado y el venidero, el que sabe lo que sucederá aunque luego suceda otra cosa, pues ya se sabe que el mundo, los trabajadores, los puros seres humanos llenos de tantas maldades como la de no querer arrodillarse a tu paso, son putrefactos y asquerosos, puros residuos ante el manantial sin freno de tu inteligencia que lo puede todo... Hasta hacer que el tiempo se pare y se encapsule para luego poderlo liberar, una y otra vez, para deleite de nuestros oídos.
¿Gracias!, te decimos con lágrimas en los ojos, como si en verdad peláramos una cebolla una capa tras otra para encontrar finalmente que en la mano sólo se nos han quedado cáscaras sin importancia.
Te queremos tanto que a veces nos da miedo nuestros propios sentimientos.
Un beso muy fuerte, precioso.



viernes, 7 de junio de 2019

VASARI. FOTOGALERÍA ENLAZADA



Arquitecto, pintor y tratadistas del Alto Renacimiento su figura es clave para comprender tanto la tradición pictórica que se deriva desde el Giotto y llega a Miguel Ángel como de los rumbo que tomará el primer manierismo florentino.


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jueves, 6 de junio de 2019

PALAZZO MARINO. ALESSI. MILÁN


Alessi fue el autor del proyecto (1572)  de esta gran palacio que sólo a finales del XIX fue concluido por Luca Beltrami.
El edificio parte de las lecciones miguelangelescas, recogiendo algunos de sus elementos característicos de su estilo como los frontones partidos, las volutas usadas con capricho o los potentes órdenes de columnas adosadas y pilartras que constriñen los paños en donde se abren las ventanas


En la parte baja, tanto las columnas anilladas con el refuerzo visual de los entablamentos de las ventanas por medio de grandes dovelas alnohadilladas remiten al mundo del capricho y las formas de Giulio Romano (Palacio del Te)






















Su comitente fue el banquero genovés Tommaso Marino. Su progresivo endeudamiento hizo que pasara a otro banquero, Emilio Omodei





miércoles, 5 de junio de 2019

AQUELLAS PRADERAS AZULES. Karma Chameleon. La canción del primer beso

DALE AL PLAY Y RECUERDA TU PRIMER BESO




Karma chameleon. La única canción.

Todo un frasco lleno de colores que me ha acompañado la vida entera.
Una canción profundamente verde esperanza como sus ojos, con aquella armónica que parecía el crecimiento suave de la hierba, mecida por el viento. 
Una melodía encantada en la que el bajo continuo del sintetizador imitando un contrabajo tenía el aroma de su colonia de agua de lavanda, y la voz de Boy George, amarillo y rosa como sus párpados, a veces violeta luminoso dentro de su profundidad. 

Era una canción con voz de ocaso cayendo levemente sobre las piedras que guardaban el calor del día entero. Una canción de agua suavemente movida, el agua dorada de su cabeza rendida y apoyada sobre mi pecho, como un ángel aparecido 
Esa canción que tú me grabaste cuatro veces, escondida entre otras en aquella cinta de 90 minutos que arrancaba embarcando a Venus y es la cifra de mi primer amor, de nuestros largos paseos por la urbanización vieja o de las palabras que decían nuestros dedos cuando andábamos agarrados de la mano. Pero si algo fue aquella canción fue nuestro primer beso. 
Un lugar oscuro de tan bello que suena aún en mi pecho. 
Un espacio de las alas blandas de tus costados a los que yo me aferre cuando sentí tu lengua para no morir allí mismo de esa congoja que me impedía respirar siquiera. 
En mis sienes repiqueteaban las baterías que se desbocan al final de la canción mientras mi cuerpo iba perdiendo consistencia y te apretaba contra mi, pues había encontrado, sin pretenderlo siquiera, las puertas del paraíso terrenal. 
Eras tú la que tenías las llaves y habías abierto las compuertas para que un agua de luz nos arrastrara en la burbuja azul de Karma Chameleon. 
Sólo tu y yo unidos por el aliento, 
Perdidos de nosotros mismos 
Al fin extrañamente completos, 
Como si un destino entero nos hubiera estado esperando con olores a espliego y nos volviera imposibles de tan felices como nos sentíamos inventando por primera vez el primer beso 
Azules y rotundos. 
Prisioneros de nuestro propio bosque encantado 

Yo todavía recuerdo, como si también fuera una canción, un cielo inmenso agujereado por miles de estrellas, y tus ojos eran las más bellas y luminosas cuando te asomaste a los míos y me miraste como jamás yo había sentido
Había tanto... 

A los dieciséis años no se conocen tantos adjetivos para describir aquella mirada untosa de aceite, con apenas una gota de brillo en medio de ella, como si fuera una lágrima (y quien sabe, tal lo era). 
Me miraste así, como si de pronto estuvieras totalmente desnuda con toda la ropa puesta, y abriste los labios muy suavemente. 
Yo esperé una palabra, pero en vez de ella tu cabeza fue bajando muy lentamente mientras una cascada de pelo rubio me cegaba las estrellas, y de pronto sentí posada tu boca sobre la mía. 
Asfixiado por el pánico yo me abracé a tí pero tú no dejaste que te ganara la confusión, y tan ciega como yo en aquel momento de los descubrimientos tu lengua avanzó para rozar mis labios, abrirlos como se come fruta, seguir hasta mi aliento y...

¡Qué más se puede decir! 

Los monstruos de mi pecho se aplacaron pero seguí aferrado a tu espalda y nuestras lenguas comenzaron a jugar, enredándose en lamentos. 
Eras tan blanda entonces, irradiabas tanta blancura en mi cuerpo que yo me sentí de ti y te sentí crecer por dentro con ondas amarillas y violetas mientras me besabas y en mi corazón sonaba tan fuerte Karma Chameleon que era imposible que no lo oyeses con las armónicas de tus dedos enredadas en mi pelo y los contrabajos de nuestras respiraciones entrecortadas. 
Lo demás...

Lo demás ya lo conté.





martes, 4 de junio de 2019

REMBRANDT O LA LUZ DORADA, COMO AGUA OSCURA

Lamento de Jeremías

Si tuviéramos que caracterizar la obra de Rembrandt en sus datos fundamentales deberíamos citar, al menos, cuatro cuestiones básicas: la penetración psicológica, la complejidad espacial y compositiva, la evolución de su pincelada y un tenebrismo muy particular, esa extraña luz que baña sus cuadros, tan espesa, tan misteriosa, que parece un fluido oscuro, levemente dorado. Veamos esto último con algo más de detalle.
En principio podríamos hablar de una revisión del tenebrismo de Caravaggio al que se une la pincelada suelta y los dorados de Tiziano.




























Caravaggio. La Cena de Emaús





































Sobre esta base, Rembrandt evolucionará durante su vida intentando hacer cada vez menos tajante la división entre luz y sombras, hasta que ambas se unan de una manera imperceptible. Con esta técnica iluminará fondos produciendo post-imágenes tras las figuras (Ver Van Gogh).


Pero el negro no será puro como ocurre en los maravillosos de Velázquez, sino que siempre se encuentra teñido de una luminosidad dorada que da calidez a la imagen, la vuelve más emocional y cercana.

































Filósofo.
Tomado de wikipedia

Junto a este típico color oscuramente dorado, Rembrandt utilizará (como es normal en el mundo barroco de Caravaggio o Rubens, pero no tanto en Velázquez), los colores cálidos, especialmente el rojo y el dorado. Esta será otra lección aprendida de Caravaggio (del que nunca vería ningún cuadro pero del que había en Holanda legiones de imitadores). Tanto el italiano como el holandés utilizarán esa serie de cálidos (dorados, rojos) para llamar la atención sobre ciertos lugares del cuadro, obligando al espectador a moverse por ciertos itinerarios ya casi previstos.
Junto al color la luz desarrollará un importante papel, recurriendo a veces a audaces contraluces como este de Sansón, que deja a los principales actores casi en tinieblas, como terribles sombras para que toda nuestra atención se concentre en el fondo iluminado y la feroz cara de Sansón a la que acaban de sacar un ojo mientras Dalila huye con su cabellera cortada (el origen de su fuerza)






















































lunes, 3 de junio de 2019

Mat Collishaw. La Última Cena. Last Meal on Death Row, Texas (2011)


Nada es lo que parece en esta obra de Mat Collishaw
Al principio pensamos en unos bodegones clásicos.
Unos lienzos en donde... Pero no,son fotografías.
Son unas imágenes bellas de luces contrastadas como las que tantas veces hemos visto en museos del norte de Europa en donde.... ¡No! No son esas imágenes.


























En ellas hay patatas fritas, burritos, camarones  chiles, emparedados, incluso una pastilla para cualquier dolor.

¿Son bodegones contemporáneos?

Son algo más que eso. Son verdaderamente una última cena, la que le daban a los presos en el corredor de la muerte una noche antes de morir. Una cena a elección del condenado que nunca pedía grandes manjares sino, probablemente, aquellos platos a los que estaba más acostumbrado, como si quisiera aferrarse con ellos a esos últimos instantes de vida.

¿Era eso lo que parecía?



domingo, 2 de junio de 2019

LA ROTONDA DE SAN LORENZO. MANTUA


Un metro por debajo del suelo actual de la Plaza de las Hierbas de Mantua se conserva esta encantado iglesia románica que mecenó Matilde Canossa a finales del siglo XI.

Se trata de una planta circular con cúpula central (reconstuida) y deambulatorio en forma de anillo cubierto por bóvedas de arista, en imitación del Santo Sepulcro.


Tanto su material como su construcción corresponden a las formas del románico lombardo (con ladrillo, arquillos lombardos, toscas columnas, sin decoración escultórica) que habría que relacionar con el influjo milanés



Durante toda la edad Media funcionó como iglesia para luego incluirse en edificaciones colindantes en torno a su rontonda (ya sin techo) que funcionaba como patio