¿No creen que intentar pactar con aquellos que se levantaron contra la estabilidad constitucional ponen las pasarelas (de plata) para que avancen los más radicales?
¿Que la violencia (institucional o callejera, que de ambas hubo) o las humillaciones mutuas han de todo este largo procés han ayudado a subir la exaltación y están empezando a poner lo identitario sobre a las ideas de ciudadanía que otros pueden aprovechar, como un espejo que se mira en otro?
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¿Alguien piensa como yo que quienes utilizan la famosa frase "todos los políticos son iguales" nos están dejándoles paso franco a los discursos pseudo regeneracionistas de los más exaltados? ¿Que el nuevo culto a la emocinalidad hace perder valor a lo verdaderamente esencial que son las denostadas ideologías? ¿Que la progresiva radicalización de los discursos ayuda?
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¿Opinan que hacer discursos incendiarios contra los inmigrantes desde partidos que se denominan constitucionales no es dar muletas a los que andan a grandes zancos por toda Europa?
¿Mantienen conmigo que las políticas erráticas de hoy blanco, mañana gris y, pasado, azul clarito no dan alas para que vuelen los que hablan con supuesta voz de autoridad suprema?
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¿Han pensado alguna vez que apoyar las medidas que empobrecen a los trabajadores, ya sean con impuestos desmedidos, ya con una legislación laboral que los deja a los pies de los caballos, es crear una bolsa de fieles votantes para otros?
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¿No les parece que eliminar asignaturas como Educación Cívica les sirve perfectamente a aquellos que no creen en un verdadero estado de Derecho?
¿Son conscientes que la progresiva radicalización de los medios de comunicación y ese mejunje que llamamos redes sociales les da espacios a los que nos quieren destruir?
¿Que utilizar las banderas (y con ellas las patrias) como armas y no como formas de reconciliación prepara otros campos de batalla?
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¿No puede ser que los múltiples resquicios de nuestro sistema judicial, su lentitud crean una sensación de impunidad ante numerosas prácticas que, sin ser delitos terribles, amargan la vida cotidiana a las personas que aceptarán entonces una mano dura?
¿Que nuestro sistema de autonomías, jamás diseñado y hecho a parches a lo largo del tiempo, con sus propios desafueros, bicocas y enfrentamientos están dando "razones" (bien utilizadas demagógicamente) a los que buscan el poder, acaso para otra cosa?
¿Que una juventud a la que se le está robando el futuro a base de paro, educación oscilante y explotación laboral puede caer en la desesperanza y, de ahí, en el odio?
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Quizás, lo que tanto tememos, nosotros mismos lo estamos construyendo.